La sonda orbital Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) de la NASA ha confirmado el descubrimiento del cráter McGetchin, una formidable cuenca de impacto de 222 metros de diámetro y 43 metros de profundidad excavada recientemente en la superficie lunar. El evento astronómico, documentado en un riguroso estudio publicado por la revista Science Advances en septiembre de 2026, constituye la mayor cicatriz de colisión cósmica registrada de manera directa por instrumentos científicos en más de un siglo en el sistema solar interior. Mediante un minucioso análisis de imágenes de alta resolución, los investigadores restringieron la fecha de la colisión a una ventana comprendida entre abril y mayo de 2024.
El cuerpo que colisionó fue un asteroide rocoso con dimensiones estimadas de entre 15 y 30 metros de diámetro, desplazándose a una velocidad orbital relativa de entre 18 y 22 kilómetros por segundo antes de chocar frontalmente contra el regolito lunar desprovisto de atmósfera. La desaceleración hiperveloz transformó la energía cinética acumulada en una detonación mecánica superior a los 3,4 megatones de TNT equivalente. La colosal energía liberada desintegró el asteroide por completo, pulverizó estratos profundos de basalto y anortosita, y expulsó eyecciones reflectantes que alcanzaron distancias superiores a los 15 kilómetros a la redonda.
La denominación formal de la formación rinde homenaje póstumo a Thomas McGetchin, geólogo planetario pionero en el análisis físico de los cráteres balísticos y el vulcanismo explosivo en cuerpos celestes rocosos. La detección temprana de esta estructura proporciona una oportunidad de laboratorio irrepetible para calibrar simulaciones numéricas de propagación de ondas de choque en el vacío y registrar la degradación física inicial provocada por el viento solar antes de que las partículas cósmicas alteren los minerales vítreos recién emergidos.







