En septiembre de 2026, científicos de la Western University, en colaboración con el Centro Europeo de Investigación y Enseñanza de Geociencias del Medio Ambiente (CEREGE) y analistas del Observatorio de la Tierra de la NASA, confirmaron oficialmente el descubrimiento del cráter de impacto Uhackatik, una cicatriz meteorítica de 25 kilómetros de diámetro situada alrededor del lago Marsal, en la región de Côte-Nord, Quebec. Originada por la violenta colisión de un asteroide contra el Escudo Canadiense hace unos 390 millones de años, en el periodo Devónico Medio, la estructura permaneció oculta bajo el bosque boreal hasta ser detectada mediante sensores satelitales y validada en laboratorio mediante análisis petrográficos de metamorfismo de choque.
La historia del hallazgo supone uno de los hitos más representativos de la ciencia ciudadana vinculada a la geología planetaria. El astrónomo aficionado Joël Lapointe detectó la formación anular concéntrica mientras examinaba imágenes en Google Earth para preparar unas vacaciones recreativas, remitiendo las coordenadas al equipo del geólogo Gordon Osinski. La expedición desplazada al enclave obtuvo muestras de roca que revelaron conos de choque y láminas de deformación planar microscópicas características de una colisión a hipervelocidad, descartando el origen volcánico o la erosión glacial común.
La NASA formalizó la validación publicando estudios espectrales y mapas térmicos procedentes de los satélites Landsat 8 y Landsat 9. Tras consultar con el Consejo Tribal Innu de Ekuanitshit, la formación fue nombrada Uhackatik en reconocimiento a los pobladores originarios de la región. La incorporación de Uhackatik al registro internacional de cráteres de impacto suministra un laboratorio natural accesible para afinar las simulaciones de colisiones celestes y perfeccionar los protocolos de defensa planetaria ante futuros asteroides.







