A 600 metros de profundidad en la oscuridad glacial del mar Caribe, a unas 16 millas náuticas de la costa de Cartagena de Indias, una misión científica de Estado coordinada por el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH), la Dirección General Marítima (DIMAR) y la Armada de la República de Colombia (ARC) acaba de alcanzar el hito más esperado de la arqueología subacuática mundial: la confirmación numismática definitiva mediante fotogrametría 3D y la primera extracción robótica de artefactos físicos del legendario Galeón Español San José, mundialmente conocido como el "Santo Grial de los Naufragios". En un estudio revisado por pares publicado en la revista científica Antiquity (Cambridge University Press), dirigido por la arqueóloga marina Daniela Vargas Ariza (Escuela Naval de Cadetes Almirante Padilla e ICANH), imágenes submilimétricas capturadas por el vehículo operado remotamente (ROV) Saab Seaeye Lynx desde el buque oceanográfico ARC Caribe descifraron monedas de oro y plata (macuquinas) acuñadas en la Casa de la Moneda de Lima en el año 1707 bajo el ensayador Francisco de Hurtado ("H"), sellando la identidad del navío de 64 cañones que explotó el 8 de junio de 1708 con 200 toneladas de oro, plata y esmeraldas (cargamento valorado hoy entre 17.000 y 20.000 millones de dólares), mientras que la fase de recuperación física del proyecto "Hacia el Corazón del Galeón San José" sacó a la superficie un cañón de bronce de dos toneladas fundido en Sevilla, tres monedas macuquinas y una taza intacta de porcelana imperial china del período Kangxi.

Recreación ilustrativa documental basada en los registros oceanográficos y fotogramétricos de la Armada de Colombia (ARC / DIMAR), del ICANH y del estudio publicado en la revista Antiquity: a 600 metros de profundidad en el mar Caribe, los reflectores y cámaras estereoscópicas del robot submarino ROV Saab Seaeye Lynx iluminan un cañón naval de bronce del siglo XVIII con asas de delfines, monedas macuquinas acuñadas en Lima en 1707 y tazas intactas de porcelana china Kangxi en el lecho marino del Galeón San José. (Imagen: Mundo Incrível / Ilustración Artística de Alta Fidelidad)
El Día en que el Mar Devoró un Imperio: La Batalla de Barú el 8 de Junio de 1708
Para comprender por qué el San José ostenta el título del mayor tesoro sumergido de la historia humana, es preciso retroceder al atardecer del 8 de junio de 1708, en el apogeo de la Guerra de Sucesión Española (1701–1714). En aquel conflicto continental por el trono de Madrid, el rey borbónico Felipe V de España dependía desesperadamente de las remesas de oro y plata de las colonias sudamericanas para financiar sus ejércitos aliados con Francia frente a la Gran Alianza encabezada por Gran Bretaña. Debido al bloqueo naval inglés en el Atlántico, la famosa Flota de Tierra Firme había permanecido retenida durante seis largos años sin lograr transportar los impuestos acumulados del Virreinato del Perú.
Construido en 1698 en los astilleros reales de Mapil, en Usurbil (País Vasco, España), por el maestro constructor Pedro de Aróstegui, el San José era una formidable nave capitana (Capitana) de tres mástiles, más de mil toneladas de desplazamiento y 64 cañones de bronce, acompañada por su nave gemela, la almiranta San Joaquín. Bajo el mando del general José Fernández de Santillán, Conde de Casa Alegre, el San José zarpó de la feria de Portobelo, en Panamá, el 28 de mayo de 1708, escoltado por una flota de 14 buques mercantes y navíos de guerra rumbo a las murallas fortificadas de Cartagena de Indias, en la actual Colombia.







