El 23 de abril de 2026, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) otorgó una histórica aprobación regulatoria a Otarmeni (principio farmacológico: lunsotogene parvec-cwha), la primera terapia génica del mundo diseñada para revertir de manera definitiva la pérdida auditiva congénita de origen genético. Desarrollada por la corporación biotecnológica estadounidense Regeneron Pharmaceuticals, esta terapia de dosis única está indicada para pacientes pediátricos y adultos afectados por sordera neurosensorial profunda causada por mutaciones bialélicas en el gen OTOF (otoferlina). El dictamen inaugura formalmente la era de la otología molecular, demostrando que la reparación de defectos genéticos en el oído interno permite devolver la percepción acústica a personas nacidas en un silencio absoluto.
La pérdida auditiva congénita afecta a uno de cada mil recién nacidos en el mundo, y en más del sesenta por ciento de los casos responde a alteraciones del genoma. Las mutaciones en el gen OTOF causan una entidad clínica conocida como espectro de neuropatía auditiva o sordera neurosensorial autosómica recesiva tipo 9 (DFNB9). En estos pacientes, las células ciliadas internas y las fibras del nervio auditivo se encuentran anatómicamente sanas, pero carecen de la proteína otoferlina. Esta molécula opera como un sensor de calcio indispensable para la exocitosis de vesículas sinápticas: sin ella, las vibraciones acústicas mueven las células sensoriales, pero estas son incapaces de liberar neurotransmisores para enviar los impulsos eléctricos al cerebro.
Hasta hoy, los pacientes diagnosticados con DFNB9 dependían de implantes cocleares. Aunque estos dispositivos representan un avance valioso al estimular directamente el ganglio espiral con electrodos metálicos, no reproducen la sutileza del sistema auditivo humano. Los portadores de implantes perciben el sonido de forma plana y artificial, encontrando enormes dificultades para comprender el habla en entornos ruidosos o disfrutar de composiciones musicales. Otarmeni supera este enfoque mecánico sustituyéndolo por una regeneración celular genuina: la célula ciliada recupera la síntesis de otoferlina y restablece la comunicación sináptica natural.







